
Orígenes e inspiración
Mi nombre es Silvina Gandiglio. Nací en un pequeño pueblo del sur de Córdoba, Argentina, y desde que tengo memoria, el arte ha sido mi forma más genuina de estar en el mundo. Pinto y dibujo desde los seis años: en aquellos primeros trazos ya encontraba la libertad de inventar realidades nuevas, el placer de perderme en universos imaginarios llenos de color, formas y sentido.
Mi lenguaje artístico
Hoy sigo creando con la misma entrega, aunque con una búsqueda más consciente. La pintura es mi lenguaje principal, pero en constante evolución exploro también el transfer, el bordado, la fotografía intervenida, la escritura y otras formas de expresión. Me interesa especialmente el cruce entre lo visual y lo simbólico, entre lo ancestral y lo cotidiano, entre lo poético y lo sanador.
Mi obra nace de una conexión profunda con la energía vital, intuitiva y resiliente. A lo largo del tiempo he creado personajes simbólicos, trabajado con arquetipos y actualmente investigo la relación entre mujer y naturaleza como metáfora de lo cíclico, lo sagrado y lo transformador.
Llevo bitácoras, escribo, dibujo, boceto: mi proceso es orgánico y parte del registro de lo íntimo. Es un modo de tejer belleza, sentido y conexión.
El cruce con la arteterapia
En paralelo, mi camino me llevó naturalmente a la arteterapia, disciplina que terminé de formalizar con una formación específica. Fue una revelación: entendí que lo que venía haciendo desde siempre era usar el arte como puente hacia el bienestar emocional, en mí y en los demás.
Hoy: arte, acompañamiento y propósito
Hoy integro ambas pasiones —arte y arteterapia— acompañando a personas en procesos creativos y emocionales, en talleres y experiencias que conectan lo sensible con lo transformador.
Creo profundamente en el poder sanador del acto creativo. Por eso pinto, por eso acompaño, por eso elijo todos los días este camino de exploración, conexión y belleza compartida.